lunes, 26 de octubre de 2026

Iron Maiden - 50 Aniversario en Lima


Iron Maiden en el Estadio Nacional. Lima 2026


Iron Maiden en el Estadio Nacional. Lima 2026




Iron Maiden en el Estadio Nacional. Lima 2026

 


La noche que por primera vez vi a Iron Maiden en Lima

El sábado 17 de octubre del 2026 fue la primera vez que realmente vi a Iron Maiden en Lima.

No me malentiendan, estuve en la zona Trooper del Estadio Nacional el 26 de marzo del 2009, también estuve presente en el estadio de San Marcos el de marzo del 2011 en el campo A. 


Las tres veces estuve en primera fila para disfrutar en vivo de la música de la banda más devastadora de la NWOBHM. Desde colegio las cintas de Iron Maiden estuvieron siempre presentes en mi colección de música, siempre en el estante con Eddie en sus diferentes actitudes vigilando desde la pared el mosh pit que se armaba en la reunión de Octavos de todas las tardes. 


Sonaban eternamente The Trooper, Fear of the Dark, Iron Maiden, Running Free, Phantom of the Opera entre los temas selectos de aquellas tertulias que se extendían hasta a veces entrada la madrugada. Y no era posible omitir el himno de cada sábado por la noche: Hallowed be thy Name era por excelencia, la canción que resonaba en Amargura para deleite de los vecinos y los curas del colegio. 


Cuando llegó la primera vez a Lima la fecha coincidió con mi cumpleaños, mayor regalo no podía tener hasta entonces. Incluso cuando Ayar me dijo si iba a Maiden el 26 de marzo a Lima pensé que bromeaba hasta que lo vi publicado oficialmente en los periódicos.


Iron Maiden siempre estuvo presente en cada etapa de mi vida, y cada momento tuvo también su propio estilo marcado por un disco, quizás hasta el No Prayer for the Dying no haya estado en sintonía con las fechas de lanzamientos porque claro, Iron Maiden el disco nombre de la banda fue lanzado en 1980, el año que nací. Pero a partir de No Prayer y los acordes de Mother Russia, Run Silent Run Deep, Bring your Daughter… To the Slaughter. 


Hasta los temazos del Fear of the Dark, cada año esperaba un nuevo lanzamiento, llegó como un baldazo de agua fría la salida de Bruce y la llegada de Blaze con X Factor y el Virtual XI, y luego con mayor felicidad se recibió la noticia no sólo del regreso de Dickinson sino que venía acompañado de Adrian Smith y su contundente producción a tres hachas con Brave New World el año 2000.

Es así que en el segundo concierto, mientras descargaban Wasted Years, internalizaba el anhelo de compartir ese momento con mis hijos algún día. 


Es así que este tercer concierto de Iron Maiden en Lima, estaba más que decidido que sería un evento familiar: esposa e hijos, adolescentes ya, aunque un poco pequeños todavía para llevarlos al pogo del campo A (quería animarlos a seguir asistiendo a conciertos, no bautizarlos en un Mosh Pit brutal como los que Maiden sabe organizar en campo A y B)

Así que este año todos fuimos a la tribuna de Oriente. Un sitio bastante cercano para ver el espectáculo, la pirotecnia y todo el escenario, así como para tener una visión panorámica de la euforia de los demás campos en cancha “Ave Harris, morituri te salutant”. 


A la hora pactada, arrancaron las primeras notas de Doctor Doctor de UFO al fondo, preparando al público para la descarga de miles de voltios y decibeles que se venía encima desde Inglaterra.


La instrumental Ides of March dio pie a Murders in the Rue Morgue, los temas del álbum Killers, que se encontraban a décadas de distancia sonaban más vigentes que nunca, con la fuerza de Dickinson pero con la nostalgia de Di’Anno, quien partió hace un par de años al Valhalla de los dioses del Heavy Metal. 


Dickinson y compañía desplegó Wrathchild como una convocatoria a un desenfreno musical que todavía tenía mucho por compartir en la velada. Killers y Phantom of The Opera marcaban un sello de la primera época de Maiden con Di’Anno pero en la vena más potente de la agrupación más exitosa de los británicos con Bruce a la cabeza.


La letanía de The Number of the Beast anunciaba los temas que trajeron el cambio y nuevos aires, si bien el tema fue del último álbum donde participó el batería Clive Burr, es una de las piezas más celebradas del sexteto de los londinenses del East End. 


Fue Nicko Mc Brain, cuya presencia todavía se extraña, quién machacó los parches con maestría y contudencia de boxeador en los álbumes que vendrían a partir del Piece of Mind. Sin embargo, esta noche, su reemplazo Simon Dawson, tendría que demostrar que estaba a la altura de los hechos, y así fue. Iron Maiden funcionó como un mecanismo de relojería aceitado, como si la máquina jamás se hubiera detenido desde 1980 hasta esta noche de octubre del año 2026.


Infinite Dreams, Powerslave (con la consabida máscara de la maldición faraónica), 2 Minutes to Midnight, tremendo tema que lamentablemente no pierde vigencia ante la brutal realidad mundial. 


De rato en rato pego un vistazo a ver cómo la familia recibe toda esta información sonora y visual que significa un concierto de los británicos y me regocija encontrarme con una acogida en la vena musical familiar. 


Así que no sólo la música sino también el despliegue de los vídeos y el vestuario de Bruce que acompaña la historia del albatros en The Rime of the Ancient Mariner es algo que conmueve, sobre todo al comprender que Steve Harris le sigue dando vigencia a Coleridge a través de su poema hecho música 186 años después. Iron Maiden no tiene temas vacíos.


La hilarante Run to the Hills dio pie luego a Seventh Son of a Seventh Son, antes de llegar al final de la primera parte empezando con el ya demoledor The Trooper donde junto a la bandera de Inglaterra Bruce ondeó la bandera peruana en homenaje al público local. 


No podemos dejar de mencionar que entre canción y canción Bruce Dickinson alentaba a la audiencia por la convocatoria que la banda siempre ha tenido en nuestro país, mencionando a Lima e incluso Machu Picchu, aunque la realidad reflejaba que fanáticos de otros países también se hallaban presentes esta noche. 


Gran momento personal cuando Iron Maiden ejecutó Hallowed be thy Name aquel tema que tantos sábados había resonado en las gradas de Amargura entre las tertulias del colegio y universitarias, vibraba en toda la potencia vocal de Dickinson, y la sonoridad armónica de Adrian Smith, Janick Gers y el eterno Dave Murray.


El tema título de la banda: Iron Maiden, cerraba lo que sería el bloque más demoledor del concierto. El público coreó hasta más no poder cada estrofa y coro de cada uno de los temas que el sexteto de Steve Harris ejecutaba como homenaje al 50º aniversario de la banda.

Luego de una pequeña pausa y resonando todavía en nuestros cerebros lo que Dickinson volvía a prometer: Que volverán a ver Perú.


Comienza el ansiado Encore:


El discurso de Winston Churchill para animar a la población británica a resistir los bombardeos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, precede a los esperados riffs de Aces High, magnífico ataque musical del álbum Powerslave.


El esperado Fear of the Dark no se hace esperar y todo el Estadio Nacional comienza a corear el estribillo, que luego de la parte melódica, medio Lima se puso a temblar con 10 puntos en la escala de Riffter. Iron Maiden está aquí, esta noche y los fanáticos peruanos jamás lo van a olvidar.


Eddie se comportó a la altura de los hechos, salió al escenario listo para degollar a Janick Gers quien con sus ya conocidos pasos de baile se lució en el escenario toda la noche balanceando su guitarra alrededor del cuello sujeta sólo por la correa y girando sobre sí mismo sin perder la cadencia y estando siempre en tiempo con toda la banda.


Eddie the Head posiblemente se hizo más que notar al aparecer en pantalla completa observando a todo el público en perfecta sincronización con las luces del escenario que daban la impresión que salía de formar tridimensional, esto sumando al espectáculo pirotécnico de la banda brindaron al público asistente un evento incomparable y difícil de igualar.


Así llegamos a la canción final de la noche: Wasted Years.


Trajo a mi memoria los recuerdos de aquel concierto de marzo del 2011, año que nació mi primera hija. Y aquel año que pensaba si alguna vez podría compartir este momento y este lugar con ella. Disfrutando de esta música, esta pasión y este sentir que sólo el heavy metal puede brindar, momentos de desfogue, de contemplación, de catarsis, de arte y emoción.


Y así fue. 15 años después estaba con mi esposa y mis tres hijos en una tribuna de oriente observando a la banda de mi adolescencia y época de colegio. De aquellos maravillosos, complicados y lo que pensaba aquel entonces, interminables décadas de 1980 y 1990.


En pleno siglo XXI Iron Maiden tocaba delante de nosotros y revivía aquellos momentos de aventuras y momentos de estudio, ocio y energía emocional. Estaba aquí, ahora y esta noche con mis hijos escuchando la potencia vocal de Bruce Dickinson y toda su pandilla haciendo de las suyas en una velada limeña que espero que también recuerden alguna vez que 15 años definitivamente no son tiempos perdidos. 


“I close my eyes
And I think of home
Another city goes by
In the night
And it's funny how it is
You never miss it till it's gone away
And my heart is lying there
And it will be till the day I die.”

Sino que los tiempos que vivimos son realmente los tiempos dorados. Carpe Diem.


¿Te sigues preguntando entonces por qué es la primera vez que realmente vi a Iron Maiden? Pues porque tengo astigmatismo y algo de miopía y sin lentes veo todo borroso, los dos primeros conciertos tuve las gafas en la mano porque en Campo A el pogo no perdona. 


Esta noche, lejos del mosh pit, fue la primera vez que me las puse y pude verlos claramente. Pero fue realmente la tercera vez que disfruté, gocé y vacilé con los memorables riffs de Iron Maiden.

 

 

 







jueves, 19 de septiembre de 2024

Riot V en Lima - Johnny's back

Lima la horrible resalta por eso, por ser horrible, especialmente su lado urbano, frío, impersonal, tugurizado. Sin embargo más allá de su panza de burro, hay gente muy especial, cálida, honesta, trabajadora, optimista y luchadora, no fue precisamente este tipo de gente la que hurtó mi celular en el local de Popeye's en la avenida Larco a escasos metros del parque Kennedy. 7:50pm, delante de la barra de atención en un local que no estaba ni vacío ni abarrotado, un local comercial que aparentemente uno llamaría "seguro", pero no. Como manda la ley la denuncia fue realizada en una comisaría, aunque de otro lado en un universo alternativo uno pensaría en esa escena de Walking Dead donde Negan le abre el cráneo en varias partes a Glenn y la justicia se daría por servida.

¿Por qué? pues la calidad de imágenes que pude obtener finalmente con mi celular de repuesto marca Azumi no hacen justicia a la noche vivida el 15 de septiembre del 2024 en el Yield Bar de la Plaza San Martín.

La aparición de Riot V había sido programada para las 21:00pm, sin embargo salieron minutos después, unos 20 minutos después; luego de 5 fechas en el Latin America Tour 2024 presentando su último disco Meanstreets, es natural que la banda deseara tomar "vuelo" para la tremenda descarga que vino después.

Luego de los tradicionales aplausos y vivas que se suele hacer al equipo de apoyo técnico, algo que se ve en todos los conciertos, augurando la aparición de los artistas en escena, finalmente Riot V salió con todo dispuestos a destruir el escenario del Yield.

Ahí en ese escenario de mediana elevación que permitía ver a la banda en pleno desempeñarse por toda el área con maestría atacaron, tema tras tema:

Hail to the Warriors dio inicio a la inolvidable velada, Fight or Fall, los coros ya retumbaban en el sótano colindante a Plaza San Martín, Fire Down Under, Victory, Feel the Fire, Road Racin' ya era un punto de frenesí entre los fanáticos. Outlaw, Warrior, Bring the Hammer Down. Personalmente esperaba: Johnny's Back, un himno que debió ser en Amargura street. Tremendo himno Octavo. Restless Breed, Bloodstreets, Take me Back, Love Beyond The Grave, Flight of the Warrior, Swords & Tequila en este momento Don Van Stavern ya estaba nadando en él, y el gran "final" Thundersteel, aunque sabíamos en la mirada de Todd Michael Hall que venía el Encore: Sign of the Crimson Storm, Magic Maker y el gran cierre: Angel's Thunder, Devil's Reign. 20 temazos de Riot V que retumbaron gracias a los contundentes redobles y doble bombo de Frank Gilchriest, los magistrales solos de Mike Flytnz y Jonathan Reinheimer  y la sólida base rítmica de Don Van Stavern.

Todd, no dejaba de agradecer la cálida acogida y energía del público, y entre tema y tema coquetear con la rubia de la primera fila. Hubo púas de regalo para los más entusiastas, y la conexión directa de choque de puños entre los miembros de la banda y el público de primeras filas, por ahí hubo un mosh diving. Alzaron la bandera peruana en señal de agradecimiento y hasta regalaron una foca de peluche al vocalista.

Al final todos quedamos sin voz, y sin tímpanos durante un par de días.

A continuación del concierto se dio paso al Meet & Greet donde pocos elegidos pudieron tomarse fotos, conversar con los miembros de la banda y tener su preciado material en vinilo y plástico firmado por ellos. Mientras esto ocurría detrás de el escenario, el gran Todd, salió a la sala general y estrechó manos, se tomó fotos y firmó autógrafos con todo aquél que le pedía, este servidor incluido, esa genialidad artística sobre el escenario quedaba respaldada por una calidad humana única, humilde y sincera.

Esta banda está entre mis favoritas de todos los tiempos. Y aquella noche inolvidable porque pude compartir también con esa calidez de la gente que mencionaba al principio, amigos con valores, Edgar amigo eterno del cole y los octavos, y que aparte hizo que toda la banda firmara mi disco, Freddy  un anfitrión por todo lo alto junto a toda su mancha en su casa de Breña, Kike de las Galerías Brasil quien tuvo la amabilidad de tomarme una foto con Todd con su teléfono ya que el mío, pues no estaba a la altura del acontecimiento.

Comparto algunas fotografías tomadas con este celular de repuesto pero que me permitió capturar algo de la esencia de aquella noche. Mirándolo bien hasta le da un toque MTV de los 80's, pero si regreso a los 2000, desearía tener a Lucille y aquellos fascinerosos en el suelo mientras retumba "Thundersteel".

Todd Michael Hall salió a destruir el escenario.



Don Van Stavern entraba en frenesí.


Todd conectando con el público.


 
Victory


Mike Flyntz y Todd Michael Hall, excelente dupla.



 
Jonathan Reinheimer
 
 
 


Mike Flyntz y Don Van Stavern sincronización al máximo.



 
Todd conectando con el público.
 
 
 

Outlaw.



 
Mike y Don - Warrior




 
Demoledores solos de Mike.
 
 
 

 
 Todd y Don
 
 
 

 
Todd. "Lima, we will be back"



 
Flight of the Warrior.



Swords and Tequila.


 
Thundersteel.
 
 
 

 
More Tequila.



 
Peru, una escena por todo lo alto.



 
Frank Gilchriest. Devastadora percusión.



 
Mike y Todd.
 
 
 

 
Mike y Don cerca de la finalización de la velada.


 
Todd y la bandera peruana, una escena que pide repetición.



 
Mike 





El momento que Todd salió a saludar a los fans a la sala general.
Menos mal Kike me tomó otra foto.
 
 

 
Felicidad total, octava en domingo.




Mi cámara aquella noche.








jueves, 25 de junio de 2020

Nuevo porfolio en Wix

Durante esta cuarentena y confinamiento he decidido probar con la plataforma Wix, y bueno, ahí va.








Un acceso directo, sin necesidad de visitar Facebook

domingo, 8 de septiembre de 2019

Talleres de fotografía en Cusco

Abiertas las inscripciones para los talleres durante el mes de septiembre:

Digital y analógico. - También talleres procesos Siglo XIX
Cusco

Inicio de talleres: A partir del 10 de septiembre
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1º Taller de procesos de la Escuela de Fotografía Cusqueña
(incluye materiales)

Taller de fotografía básica (teórico y práctico)

Taller de manejo de cámara 100% práctico

Taller de iluminación (Equipos incluidos)

Taller de retrato strobist

Cianotipia

Dirige: Luis H. Figueroa


Cupo máximo por grupo: de 01 a 05 alumnos según taller
Informes e inscripciones: info@luishfigueroa.com
Celular: 984-767270








jueves, 13 de diciembre de 2018

Taller intensivo de fotografía - Diciembre 2018


Taller dirigido a principiantes que desean manejar su equipo fotográfico de manera rápida antes de las fiestas de fin de año.

Duración del taller: Del 19 al 22 de diciembre

2 horas diarias

Costo: S/.150

domingo, 30 de julio de 2017

Talleres de Fotografía - Agosto 2017

 Acércate a la visión de uno de los fótografos que hicieron escuela en el Cusco, Carlos Nishiyama, heredero de la tradición de Eulogio Nishiyama, cámara de la película pionera Kukuli (1961). Director de la Fototeca del Sur Andino, y viajero incansable, por única vez comparte este taller durante el 2017.




Curso técnico de fotografía, manejo de cámara y comprensión de los rudimentos fotográficos presentes en los procesos analógico y digital.

Taller introductorio a talleres especializados.