viernes, 5 de octubre de 2012

Tejiendo libertades - Penal de mujeres de Qenqoro

Mientras visionábamos el material del último viaje a Qeros, recibimos una llamada, ciertamente inesperada, del otro lado de la línea Karim Solórzano (a quién no había reconocido por el lejano sonido de la flauta paucartambina en el televisor) me comentaba sobre un desfile, que se necesitaba fotos, que si teníamos tiempo, que el logo en el afiche... antes de despedirnos recalcó "si pudieran venir al menos al desfile, que será el 10 de octubre, tendrán invitaciones, pero necesito el número de sus documentos, el acceso al penal no es fácil..." 
-¿Qué? pregunté, ahí debo confesar paré la oreja, ¿de qué iba todo esto?
Dos días después nos íbamos a enterar.

A las 10:00 del miércoles 03 de octubre nos hallábamos a las puertas del penal de mujeres de Qenqoro, con todo el equipo de iluminación que pudiera haber considerado. Cajas, maletines, maletas. Celulares y llaves USB quedaban fuera, una ley que entró en vigencia desde julio advierte a los visitantes del INPE (Instituto Nacional Penitenciario) sobre el ingreso de cámaras fotográficas, filmadoras, reproductores de vídeo, USBs, granadas, pistolas, etc. La pena: de 10 a 20 años de privación de la libertad.

Una vez dentro (qué fácil es entrar, lo difícil salir, decían los mosqueteros) un ambiente celeste y gubernamental era el control para la revisión de todo el equipaje que habíamos ingresado. Una vez revisado hasta debajo de los forros, seguía la revisión personal en dos ambientes, varones y mujeres. Pasamos sin novedad. (qué fácil es entrar, volví a pensar).

Un amplio patio de pastizal amarillo rodeaba un conjunto de instalaciones que se asemejaban bastante a los colegios construidos por el gobierno, desde el gobierno de Velasco (cuando se construyó esta prisión), hasta las décadas de Fujimori los arquitectos e ingenieros del estado han creado escuela. Alrededor de todo esto, la tierra de nadie. El silencio y la tranquilidad que está resguardada por cientos de metros de barda enmallada y alambre de púas me recordaba el horario de colegio cuando salías por algún motivo a dirección, y la quietud absoluta rehuía de los bulliciosos salones de clase.

Finalmente entramos hasta el patio de los pabellones y el comedor del penal de mujeres, mi asistente Sarafina Landis me preguntó si la gente que estaba atendiendo en el comedor eran internas, porque ciertamente dentro la tranquilidad y hasta simpatía que despiertan hace que este lugar pase por cualquier otro comedor de mercado rural, quizás la excesiva pulcritud podría levantar sospechas del lado externo del perímetro.

Karim, que iba con sus hijos porque en día de paro no hay escuela, compró helados y agua mientras esperábamos el permiso de salida al patio exterior de las internas que estaban involucradas en este proyecto.

Esperamos afuera, hasta que finalmente apareció Odilia, con una bonita sonrisa y piercing en los labios, una mujer amable, simpática que nos saludó con un beso, como si nos encontráramos con una vieja amiga en la Plaza del centro, y allí recién pude notar la diferencia que nos separaba de estos habitantes de Qenqoro, sus zapatillas no tenían cordones.

Una a una y en fila salieron como niñas de un salón de clase, animadas y presurosas 15 internas donde claramente en la sierra peruana destacan cabezas rubias, el tráfico de drogas se paga.

Pasado el primer contacto con ellas, todo transcurre como una sesión cualquiera, las modelos alistan el vestuario, se maquillan, se acicalan. Karim explica ahora que este grupo trabaja en talleres de tejido, crochet y confección. El desfile del 10 estará protagonizado por los diseños de estas mujeres que han dividido el trabajo en dos colecciones, moda reciclada (donde se ha aprovechado desde cajetillas de cigarrillos hasta los envoltorios de pañales) y el tejido a crochet y palillo, que a simple vista destaca por la pulcritud de su confección y lo armonioso de su tejido.

Una a una pasan delante del enceguecedor reflector que llevamos para lidiar con el contrastante cielo serrano, delante de viejos vehículos del INPE que llevan consigo su karma aprisionadora, claustrofóbico y la liberan con la sonrisa de estas chicas que coquetean frente a la cámara, que se olvidan del mundo y son mujeres que se sienten bonitas por dentro y por fuera, y creo yo, se liberan de esas décadas de condena que las llevan tatuadas en la piel y en la mirada.

El personal femenino del INPE también siempre estuvo dispuesto a ayudar en los mínimos detalles "quiebra la cadera", "el vestido tiene que tener volumen", tema de mujeres.

Cuando terminamos los últimos disparos dentro del autobús celular de la penintenciaría, las guardias apresuraron a las internas a bajar y volver adentro, ya se aproximaba la hora del almuerzo, aquí dentro el horario se cumple, todo el día, todos los días, todos los años.

Mientras empacábamos nuevamente con Sarafina las cámaras y los reflectores el silencio había vuelto a juntarse en el patio. Cierta tristeza se veía ahora.



 Las diseñadoras de Qenqoro con la colección reciclable.


Deny


 Ruth



 Sabrina



 Christian



 Elena



 Zaida



 María



 Maribel


 Esther


 Odilia



 Milagros



 Débora


 Greta


 Renata



Karim Solórzano y sus chicas, vehículo a la libertad


El miércoles 10 de octubre a las 17:00 horas se llevará a cabo el desfile de modas con los diseños de las internas del INPE así como también se contará con la presencia de diversos artistas.

Karim Solórzano busca la difusión de este evento por los medios de prensa.

Pueden contactarla en: karimsolorzano_flor@hotmail.com

2 comentarios:

Lysa Light dijo...

Creo que su sitio web súper increíble, le deseo mucho éxito porque te lo mereces, buena suerte y felicidades por este maravilloso sitio!


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Jordie Nilla dijo...

Blog de Dulce! Lo encontré mientras que la búsqueda en Yahoo News. ¿Tiene algún consejo sobre cómo conseguir que figuran en Yahoo Noticias? He estado tratando durante algún tiempo pero que nunca parece llegar! Gracias.
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