sábado, 6 de junio de 2009

M.E.


El viento ya murmura entre las rocas,
deshace los pedregales
y arrulla la piel de las aguas;

más el sol desaparece hace rato
entre los cristales de polvo que giran,
bailan y brillan entre las manos del viento.

i Los brillantes celestiales se han molido,
se han licuado, diluido;
es nieve eterna, refulgente dolor del paso postrero.

Los caminos son solitarios,
no sólo por ser caminos,
sino porque jamás tornarán destino.

Izquierda o derecha trocarán sus designios,
mientras el crisol de las nubes forjan diadema de lluvia,
pendientes de granizo.

A mi vera, simplemente quedará tu nombre,
jugando en el viento, respirando en la sombra,
sólo aquella canción que a cierta hora...

... pronunciará tu nombre
en cada gota y en cada latido.

Cusco, 06 de junio 2009
(02:28)