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lunes, 29 de octubre de 2012

Entre el cielo y la tierra - Exposición de Carlos Nishiyama


ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA ha denominado Carlos Nishiyama a esta colección de 70 fotografías, imágenes extraídas de una colección mucho más grande acumulada durante treinta años de labor continua.
Sus numerosos recorridos han quedado registrados permanentemente, más allá de su retina, a través de su arte.
Nishiyama ha encontrado la efervescencia andina en la mirada del campesino que practica sus rituales de propiciación que ha quedado plasmada en la gelatina de plata producto de la alquimia de los quehaceres del cuarto oscuro.
La búsqueda constante de Carlos Nishiyama le han llevado desde los valles del Apurímac hasta las provincias altas del Cusco.
Quedan pues así expuestos permanentemente en la película fotográfica los guerreros Canas con sus huaracas, liwis y bandurrias, las mujeres campesinas que acompañan a sus maridos en el sagrado mark’aska; también los Qeros, quienes habitan entre la espesa niebla que rodea el contrafuerte andino y lo une con los antis en las alturas de Paucartambo, desde donde han de partir rumbo al Sinakara, atraídos por la fuerza telúrica del Ausangate.
El fotógrafo que ha peregrinado junto con ellos por la ruta de Q’oyllur Ritti y ha bebido del licor del Yawar Fiesta presenta ahora este su propio santuario que es la memoria; esta colección de vivencias, transcurridos treinta años de fotografiar estos Santuarios del Ande.



domingo, 14 de octubre de 2012

Entre el cielo y la tierra - Exposición fotográfica de Carlos Nishiyama

Hace tiempo que no sabíamos nada del máster Carlos Nishiyama, así que es grato para nosotros anunciar su próxima exposición en la Escuela de Bellas Artes del Cusco.



Se podrá apreciar su trabajo desde 1980 hasta nuestros días, durante dos semanas

lunes, 31 de enero de 2011

Escuela de cine cusqueño

Nuevamente Jorge Vignati visitó el taller de Carlos Nishiyama en el Cusco para desempolvar no sólo equipos sino también la técnica. Pronto en cineclubes.

Jorge Vignati y Carlos Nishiyama observan el funcionamiento de la Pathé 16 mm Webo M.

Mítica cámara que se utilizó para la filmación de la escena del cóndor y el toro en la película cusqueña Yawar Fiesta, donde Eulogio Nishiyama plasmó para siempre el pukllay en 80 cuadros por segundo. No podemos olvidar que Jorge Vignati fue querido amigo y aplicado alumno del maestro de la fotografía y cine cusqueño Eulogio Nishiyama, quien fue el ojo creador de Kukuli, película que el 2011 cumple 50 años de filmación junto a los otros dos realizadores de la cinta, Luis Figueroa, César Villanueva y Hernán Velarde.

miércoles, 6 de octubre de 2010

NISHIYAMA en Brasilia

Una vez más el máster enrumba una nueva aventura fuera de las fronteras peruvianas...

Una treintena de imágenes formarán parte del Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura en la ciudad de Brasilia.


EL MISTERIO DE LOS ANDES

A través de esta serie de imágenes recopiladas por la dinastía Nishiyama, fruto de su periplo por los Andes del sur peruano, tendremos la oportunidad de recorrer junto a esa visión particular aquel secreto guardado celosamente en las entrañas de las quebradas y los valles que circundan lo que ha sido el corazón del imperio de los Incas.

Fue precisamente su destreza y habilidad la que les permitió erigir grandes estructuras en las zonas más agrestes e inaccesibles (para los ojos del mundo moderno) como es el caso de uno de los íconos arquitectónicos más visitados en Latinoamérica, Machu Picchu centro de sabiduría y porte imperial cuyos bloques de piedra siguen dormitando a través de los siglos sin dudar un ápice de su inmensa belleza.

Tal vez haya sido esta sobrecogedora belleza tan inseparable de los centros de adoración incas lo que motivó a los conquistadores españoles a edificar sobre ellas magnificentes templos católicos, dando como resultado una criatura híbrida y mestiza de singular atractivo que son marca indeleble en la retina de todos aquellos que alguna vez hemos contemplado el Cusco.

¿Dónde ha nacido entonces esa energía motriz que inspiró a los oriundos habitantes de la sierra sur peruana a edificar singulares construcciones? La respuesta habría de hallarse en la mística de su religiosidad aún permanente de manera pacífica entre las grietas que han formado la cadena de los Andes. Desde el campo agrícola hasta aquel inmenso campo estelar que se posa sobre ellos, todo en los Andes es magia, rito y tradición.

Precisamente es el sureste peruano el que alberga uno de los últimos bastiones de resistencia pacífica y religiosidad andina, Q’oyllur Ritti –el santuario de la nieve resplandeciente- ha permanecido a lo largo de los siglos como centro de concentración de miles de peregrinos quienes asisten al más grande ritual de propiciación llevado a cabo en los Andes del Sur Peruano, siempre bajo la mirada tutelar del Apu Ausangate.

Qué es entonces sino la arquitectura inca, la colonial y a su vez el mestizaje barroco fruto de esta unión sino la magia de ese rito inmortal acunado en el mismo corazón de la tierra, y qué otro lugar idóneo para esta amalgama sino Cusco y su eterno cielo azul colmado de nubes blancas, donde la magia precisamente que da forma a las piedras va atesorada en sus habitantes, en el campo y en la ciudad, entre sus ríos y el largo bostezo de sus vientos.

Y precisamente hoy, es necesario compartir parte de aquella magia preservada del paso del tiempo a través del registro fotográfico de la Fototeca del Sur Andino que une dos generaciones de fotógrafos de la familia Nishiyama, para entender la magnitud de su significado y la fragilidad de su significante, la preservación del patrimonio arquitectónico es norma definitiva de la conservación de la memoria, y a la vez esta necesidad se convierte en urgencia al tratar del patrimonio inmaterial y mágico de sus artesanos inmerso en su danza, su fe y su ritual.

Luis H. Figueroa Lozano-Álvarez
Fotógrafo

jueves, 19 de agosto de 2010

Carlos Nishiyama, fotógrafo cusqueño - 19 de agosto Día de la fotografía cusqueña

Días de celebración los hay en todos lados, de todos los modos y de todas las formas. En Cusco decidimos acuñarnos el día de la fotografía cusqueña un 19 de agosto, quisimos aislarnos de todas las formas de imaginar la imagen como lo hicieron los americanos, los franceses o los mercedarios; la fotografía de los Andes tenía que ser neta, pura, en blanco y negro (color donde la hubiera) y llena de sentir contemplativo hacia los últimos bastiones indígenas. El indio y el colono en su máxima expresión hecha escultura, fierro, danza o ritual esotérico han extendido sus raíces en todo lo largo y ancho de este territorio enclavado en una geografía complicada, tropicalmente gélida, ecuatorialmente adusta, prolíficamente intelectual, subversiva y complaciente.

La fotografía no podía quedar fuera siendo la expresión material de una simiente escurridiza como es el tiempo, la fotografía cusqueña no podía quedar marginada de una visión contemporánea del lenguaje andino y la idiosincrasia que genera el vivir enclavado en un valle a más de tres mil metros de altura, la fotografía cusqueña definitivamente no podía estar relegada a las portadas de National Geographic, Life ni ensayos antropológicos que tienden a catalogar especies y familias. La fotografía de autor iba a abrirse camino en Cusco de la mano de Chambi, Figueroa, Nishiyama, y esa historia ya la conocemos, hoy sin embargo quiero celebrar este aislamiento voluntario de todo el barullo de galería contemporánea y frivolidad de marquesina simplemente hablando de aquel enlace entre la historia de antes y la historia de ahora: Carlos Nishiyama.

Ya hasta el cansancio hemos repetido la conexión entre el Foto Club Cusco y los Talleres de la Fototeca del Sur Andino, la esencia de esta y el derrotero de aquel; pero poco hemos indagado sobre Nishiyama el fotógrafo, el viajero, el "máster" (maestro) y amigo.

Relata él mismo el inicio de su aventura en el laboratorio fotográfico de su padre, Eulogio Nishiyama y también nos habla de su primer instrumento de caza: la Contaflex de 35mm. Será a partir de 1975 que Carlos "el máster" enrumba su visión hacia los parajes andinos en busca de una expresión auténtica de su entorno, donde se zambulle en un maremágnum de fiestas, personajes, ritos y tradiciones, todo aquel escenario se extiende ante sus ojos como un proceso largo y divertido de pasar el tiempo que paradójicamente corre también llevándose el suyo propio, víctima de la criminal compulsión de negarse a ser el testigo del propio tiempo para inmortalizar el de los demás y hacerlo perpetuo. Netamente, la comisión del fotógrafo.

Más allá de su figura rápidamente reconocible entre la muchedumbre de fotógrafos que pululan las fiestas tradicionales en busca de estampas comerciales o entre el pelotón invasivo de reporteros gráficos que creen que en cinco días lo saben todo, destaca su mirada humana, su contemplación absorta ante la evolución del rito milenario, centenario o aquél rito fingido que va sumiendo estas tierras en un gran circo donde el espectáculo ha enterrado (o desterrado) la esencia del ritual.

Carlos Nishiyama es un magnífico cocinero, lo sabemos aquellos que hemos viajado junto a él y sabemos que ir de mercado antes de un campamento no sólo es el habitual paquete de galletas de soda, lata de sardinas y leche en polvo, Carlos lleva consigo (o nos hace llevar) paltas, cebollas, queso, aji-no-moto (sazonador de emergencia para los platos comunales que abundan en todos los cargos). Con Héctor del Castillo recordamos el segundo día de campamento en Pumahuanca donde a pesar del aguacero de las cinco de la tarde el máster preparaba una ensalada de cebollas, tomate y pescado, o las siete de la mañana del día siguiente, donde bajo el mismo aguacero (aquél que comenzó a las cuatro de la tarde del día anterior) el máster comenzaba a preparar avena con chocolate. Panes ciabatta con chorizo a la candela con aceite de oliva, vino tinto, cañazo, queso fresco con paté de cerdo y café durante las travesías del sur del Cusco atestiguan que viajar con el máster significa viajar apertrechado de provisiones.

Como asiduo visitante del camino, sabe sazonarlo de historias y anécdotas acumuladas en 35 años de peregrino.

Como maestro, somos decenas los que atestiguamos de su paciencia e infaltable buen humor, aunque mucho más del cariño que guarda por los miles de clisés que alberga su archivo y los comparte con el sinnúmero de visitantes que buscan información sobre, otra vez, el inexorable paso del tiempo (cliché de lo inevitable).

Y como amigo, ¿qué podría decir? Una vez evitó que terminara (yo) rodando cuesta abajo por una ladera de Q'oyllur Ritti.

Carlos Nishiyama como fotógrafo sabe que esperar trae siempre resultados; como cusqueño, sabe que la espera será demasiado larga, sin embargo hoy, nosotros el Foto Club, queremos desearte un feliz día de la fotografía cusqueña.


Camino hacia Ccoyllurqui.


De retorno al Cusco.


¡Tres!


Y una vez más...


¡Lo que no te mata, te hace el camino más largo!
Gajes del oficio del fotógrafo de carretera.

sábado, 7 de agosto de 2010

Yawar Fiesta en Ccoyllurqui III

27 de julio.

Por tercera vez partimos con Carlos Nishiyama rumbo a Ccoyllurqui para ser testigos de un rito que ha sido ampliamente descrito por José María Arguedas en su libro Yawar Fiesta (Fiesta de sangre en quechua) y plasmado también en el filme del mismo nombre llevado cabo por Luis Figueroa Yábar y Eulogio Nishiyama quien tiene una magnífica toma del toro pukllay hecha con una cámara filmadora de película Pathé Webo M Super 16 a 80 frs/sec.

Partimos del distrito de Santiago en Cusco a las 05:00 horas (y algo más la verdad) en lo que podríamos llamar un ómnibus sobre un chasis de camión, lo que hacía que la estabilidad del vehículo sea aparte de insegura bastante peculiar en cada curva de los Andes apurimeños.

Luego de 10 horas de viaje, llegamos a las 15:00 horas al poblado de Ccoyllurqui en la provincia de Cotabambas, departamento de Apurímac, (momentos antes habíamos pasado por el distrito de Cotabambas donde dicen que habían cogido varios cóndores). De momento sabíamos que en Ccoyllurqui tenían uno, un Kuntur Apuchin viejo de cuello blanco.

A este punto deberíamos relatar también que en el autobús nos encontramos con Gerard Rieu, o como ahora le conocen en Cusco, Gerardo Ríos, francés afincado en Cusco desde la década del 70 y amante del formato medio. Fue precisamente en el primer viaje donde lo conocí como afecto también a la hoja de coca y al café. Podríamos decir que Rieu es ya un vecino reconocido en el poblado de Ccoyllurqui.

De vuelta al itinerario llegamos a la plaza del pueblo de donde fuimos a buscar un alojamiento cercano que dicho sea de paso fue el mismo durante las tres incursiones que realizamos por la zona. Claro que la primera vez que aparcamos allá el alojamiento también era una discoteca con altavoces de 500W.

Aquella tarde realizamos un recorrido por el pueblo y el "coso", el cual ya había sido remodelado para este año luciendo nuevas paredes y burladeros de concreto, cosa que nos dio mucha pena ya que era uno de los últimos ruedos andinos tradicionales de toro pukllay. Esa misma tarde haría su ingreso el Kuntur Apuchi al pueblo llevado envuelto en un poncho por el grupo de "cazadores" quienes reciben el encargo de atrapar estas aves para la fiesta del pueblo. Luego de una ceremonia debidamente amenizada por cerveza, se hace entrega del cóndor a las autoridades del pueblo quienes junto con el apuchin hacen su ingreso a la plaza del pueblo donde desfilan con él con las alas extendidas. Imagino que una situación algo embarazosa para un ave que no tiene patas hechas para desplazarse por tierra... varios grupos de niños también acuden al evento ya que esa misma noche se realiza un paseo de antorchas. Una cosa que nos llamó la atención este año fue la ausencia de waqa-waqras o "cornos" hechos realmente de cuernos de vaca (hasta 12 astas se ha contado). Aquel sonido de bastante prestancia ritual simplemente se hizo extrañar.

Al día siguiente, 28 de julio, se lleva a cabo (como en todo el Perú) el desfile cívico por fiestas patrias; nuevamente vimos al cóndor desfilar sobre el cemento. Durante la noche se hará la t'inkasqa en las alturas del ruedo.

29 de julio. Este día se lleva a cabo la corrida organizada por el Alcalde del pueblo. Temprano por la mañana se dirige toda una comitiva acompañada por gente del pueblo a la zona llamada Cruzpata, donde una especie de altar se yergue de cara al pueblo de Ccoyllurqui, el cóndor estará posado para presidir una nueva t'inka llevada a cabo por el altomesayoq de la zona. Fuimos partícipes nuevamente de una pequeña ingesta de aguardiente sofocada prontamente por un fresco sorbo de cerveza Cusqueña.

Alrededor de las 13:00 la gente se dirige al almuerzo ofrecido por el Alcalde en una de las arterias principales del poblado, sopa y asado preceden la corrida.

Un par de horas después el pueblo ya se halla ubicado alrededor del ruedo donde se llevará a cabo el toropukllay, durante el cual debemos resaltar la presencia del único torero andino. Lamentablemente como señala Valcárcel respecto a la danza, la tradición y el rito dan paso al espectáculo, es así como un torero de luces fue la sensación del pueblo ccoyllurquino pero dejándonos mal sabor de boca a quienes habíamos ido a ver la verdadera fiesta andina de la corrida de toros sin sangre (eufemismo).

Primero soltaron (u obligaron) a varios novillos y toros pequeños a salir al ruedo donde después de varios instigamientos recién soltaron un par de cornadas, aunque uno de ellos apenas salido del encierro levantó por los aires a uno de los organizadores que se hallaba a la vuelta de la compuerta de salida y sin tiempo para entrar al burladero próximo terminó con los pantalones destrozados y el conducto urinario desgarrado según testimonios posteriores. Minutos después de haber sido llevado a la posta (en cuyo emplazamiento no había personal médico según requerimiento por altavoz) pasó a ser trasladado en ambulancia, presumimos a la ciudad del Cusco; pero esto no fue motivo para que la fiesta continúe. Momentos después se llevaba a cabo la doma de potros y finalmente salta al ruedo el Kuntur Apuchin cosido al lomo de un toro, el cual desesperado lo sacude por los aires y finalmente casi lo emplasta contra la pared, de donde a tiempo varios de los organizadores logran salvarlo con vida, aunque al parecer con una pata rota... este material lo tengo en 35mm blanco y negro y diapositivas, así que de momento no podrán verlo.

El día siguiente es el día de la corrida del Gobernador, aquél día también se llevan cóndores (cuando habían) pero este año sólo habrá toros.

El día 31 tuvimos que tomar el carro de vuelta para no tener que esperar dos días más al flujo de vehículos, motivo por el cual no pudimos ver el cacharpari, que es la ceremonia donde sueltan al cóndor de vuelta a sus dominios. Pero si los rumores eran ciertos y este tenía la pata rota no sabemos si se habrá llevado a cabo.

En la parada de Cotabambas donde todos bajan a desayunar, pudimos cruzarnos con Dimas Gamarra, antiguo experto cazador de cóndores en la zona. Cuentan que los cóndores le están cobrando la revancha...


La música que acompaña los ritos tiene cierto aire marcial de flauta, corneta y tambores.
Extrañamos el waqa-waqra.


Enclave de Ccoyllurqui.


Tiburcio fue uno de los toreros más aclamados.


El toro pukllay.


Doma de potros.


Fiesta pueblerina en el ruedo de Ccoyllurqui.


De vuelta a Cusco con el amanecer de Cotabambas.


El cordero piensa todo lo contrario.


Dimas Gamarra en Cotabambas.

miércoles, 7 de julio de 2010

jueves, 3 de septiembre de 2009

¡Antropo-tinkuy!

Mientras tanto, la antropóloga Nathalie Santisteban prepara su ponencia para el próximo Tinkuy en la Facultad de Antropología de la UNSAAC -viernes 04-, la misma que versará sobre el "Pukllay".


Nathalie con el Máster Carlos Nishiyama revisando material soporte de diapositivas sobre los diferentes Pukllay del sur andino.

jueves, 19 de marzo de 2009

Aquí venimos tus amigos, en el día de tu santo


18 de marzo, celebración por todo lo alto. Otro año más al catálogo del máster.

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MÁSTER!!!

Jorge Vignati vuelve a Choquechaca después de 20 años, los recuerdos de la familia Nishiyama los hace suyos.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Uriel García recargado

Nuestro amigo Walter Aparicio, reconocido en el medio audiovisual y cultural como Litho, se graduó hoy con el audivisual basado en Uriel García, su pensamiento cusqueñista y la propuesta del Nuevo Indio.

Explicando ante el jurado la motivación del desarrollo de la tesis, cuál es la dirección del pensamiento de Uriel García; increpando la existencia de solamente dos ejemplares de la obra citada "El Nuevo Indio" en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y la ausencia de éste en la biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales.

Espera el dictamen del jurado, la batida ortográfica no merma su capacidad de sonreír.

Carlos Battilana junto al coordinador del Proyecto Amauta en espera del fallo.

Sereno escucha la "sentencia".

El jurado inquisidor.


El graduado (con Walter Aparicio y no con Dustin Hoffman)

Un trabajo de investigación que debía ser puesto en marcha, gracias Litho.


viernes, 1 de agosto de 2008

Bonjour Máster Nishiyama

D-76, fijador, tranquilizador... el hombre del cuarto oscuro: Carlos Nishiyama














Le Nomade, 24 de junio, 15:24 horas...

Carlos Nishiyama, (a) El Máster, presenta ante la prensa francesa y representantes de Prom Perú, la selección de 20 fotografías de las 80 que formarán parte de la exposición fotográfica "Fiesta, rito y tradición" que formará parte de la Feria Internacional de Caen, Francia, bajo el título "El oro sagrado de los Incas". El máster, quien ha recorrido cerca de 30 años el sur andino peruano registrando la vida y rito del hombre indígena, ha forjado un archivo de miles de imágenes en blanco y negro y soporte de diapositivas. Para él, la fotografía digital no pasa de ser un juguete interesante.

Incansable y tenaz, acaba de regresar de su última incursión en tierras ccoyllurquinas tras registrar el Yawar Fiesta que se celebró el 29 y 30 de julio pasados.

El máster también ha creado la Fototeca del Sur Andino, y de allí hemos salido la mayoría de fotógrafos que pululamos por el Cusco y merodeamos por sus alrededores cámara en mano y botella al cinto.

Q'oyllur Ritti, Paucartambo, Canas, Cotabambas, Tambobamba, Chiaraje... son palabras habituales en el léxico de este fotógrafo andino que lleva la vida bajo el brazo siempre listo a disparar.

¡Click, click, click!

A bientôt Maître Carlos