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sábado, 7 de agosto de 2010

Yawar Fiesta en Ccoyllurqui III

27 de julio.

Por tercera vez partimos con Carlos Nishiyama rumbo a Ccoyllurqui para ser testigos de un rito que ha sido ampliamente descrito por José María Arguedas en su libro Yawar Fiesta (Fiesta de sangre en quechua) y plasmado también en el filme del mismo nombre llevado cabo por Luis Figueroa Yábar y Eulogio Nishiyama quien tiene una magnífica toma del toro pukllay hecha con una cámara filmadora de película Pathé Webo M Super 16 a 80 frs/sec.

Partimos del distrito de Santiago en Cusco a las 05:00 horas (y algo más la verdad) en lo que podríamos llamar un ómnibus sobre un chasis de camión, lo que hacía que la estabilidad del vehículo sea aparte de insegura bastante peculiar en cada curva de los Andes apurimeños.

Luego de 10 horas de viaje, llegamos a las 15:00 horas al poblado de Ccoyllurqui en la provincia de Cotabambas, departamento de Apurímac, (momentos antes habíamos pasado por el distrito de Cotabambas donde dicen que habían cogido varios cóndores). De momento sabíamos que en Ccoyllurqui tenían uno, un Kuntur Apuchin viejo de cuello blanco.

A este punto deberíamos relatar también que en el autobús nos encontramos con Gerard Rieu, o como ahora le conocen en Cusco, Gerardo Ríos, francés afincado en Cusco desde la década del 70 y amante del formato medio. Fue precisamente en el primer viaje donde lo conocí como afecto también a la hoja de coca y al café. Podríamos decir que Rieu es ya un vecino reconocido en el poblado de Ccoyllurqui.

De vuelta al itinerario llegamos a la plaza del pueblo de donde fuimos a buscar un alojamiento cercano que dicho sea de paso fue el mismo durante las tres incursiones que realizamos por la zona. Claro que la primera vez que aparcamos allá el alojamiento también era una discoteca con altavoces de 500W.

Aquella tarde realizamos un recorrido por el pueblo y el "coso", el cual ya había sido remodelado para este año luciendo nuevas paredes y burladeros de concreto, cosa que nos dio mucha pena ya que era uno de los últimos ruedos andinos tradicionales de toro pukllay. Esa misma tarde haría su ingreso el Kuntur Apuchi al pueblo llevado envuelto en un poncho por el grupo de "cazadores" quienes reciben el encargo de atrapar estas aves para la fiesta del pueblo. Luego de una ceremonia debidamente amenizada por cerveza, se hace entrega del cóndor a las autoridades del pueblo quienes junto con el apuchin hacen su ingreso a la plaza del pueblo donde desfilan con él con las alas extendidas. Imagino que una situación algo embarazosa para un ave que no tiene patas hechas para desplazarse por tierra... varios grupos de niños también acuden al evento ya que esa misma noche se realiza un paseo de antorchas. Una cosa que nos llamó la atención este año fue la ausencia de waqa-waqras o "cornos" hechos realmente de cuernos de vaca (hasta 12 astas se ha contado). Aquel sonido de bastante prestancia ritual simplemente se hizo extrañar.

Al día siguiente, 28 de julio, se lleva a cabo (como en todo el Perú) el desfile cívico por fiestas patrias; nuevamente vimos al cóndor desfilar sobre el cemento. Durante la noche se hará la t'inkasqa en las alturas del ruedo.

29 de julio. Este día se lleva a cabo la corrida organizada por el Alcalde del pueblo. Temprano por la mañana se dirige toda una comitiva acompañada por gente del pueblo a la zona llamada Cruzpata, donde una especie de altar se yergue de cara al pueblo de Ccoyllurqui, el cóndor estará posado para presidir una nueva t'inka llevada a cabo por el altomesayoq de la zona. Fuimos partícipes nuevamente de una pequeña ingesta de aguardiente sofocada prontamente por un fresco sorbo de cerveza Cusqueña.

Alrededor de las 13:00 la gente se dirige al almuerzo ofrecido por el Alcalde en una de las arterias principales del poblado, sopa y asado preceden la corrida.

Un par de horas después el pueblo ya se halla ubicado alrededor del ruedo donde se llevará a cabo el toropukllay, durante el cual debemos resaltar la presencia del único torero andino. Lamentablemente como señala Valcárcel respecto a la danza, la tradición y el rito dan paso al espectáculo, es así como un torero de luces fue la sensación del pueblo ccoyllurquino pero dejándonos mal sabor de boca a quienes habíamos ido a ver la verdadera fiesta andina de la corrida de toros sin sangre (eufemismo).

Primero soltaron (u obligaron) a varios novillos y toros pequeños a salir al ruedo donde después de varios instigamientos recién soltaron un par de cornadas, aunque uno de ellos apenas salido del encierro levantó por los aires a uno de los organizadores que se hallaba a la vuelta de la compuerta de salida y sin tiempo para entrar al burladero próximo terminó con los pantalones destrozados y el conducto urinario desgarrado según testimonios posteriores. Minutos después de haber sido llevado a la posta (en cuyo emplazamiento no había personal médico según requerimiento por altavoz) pasó a ser trasladado en ambulancia, presumimos a la ciudad del Cusco; pero esto no fue motivo para que la fiesta continúe. Momentos después se llevaba a cabo la doma de potros y finalmente salta al ruedo el Kuntur Apuchin cosido al lomo de un toro, el cual desesperado lo sacude por los aires y finalmente casi lo emplasta contra la pared, de donde a tiempo varios de los organizadores logran salvarlo con vida, aunque al parecer con una pata rota... este material lo tengo en 35mm blanco y negro y diapositivas, así que de momento no podrán verlo.

El día siguiente es el día de la corrida del Gobernador, aquél día también se llevan cóndores (cuando habían) pero este año sólo habrá toros.

El día 31 tuvimos que tomar el carro de vuelta para no tener que esperar dos días más al flujo de vehículos, motivo por el cual no pudimos ver el cacharpari, que es la ceremonia donde sueltan al cóndor de vuelta a sus dominios. Pero si los rumores eran ciertos y este tenía la pata rota no sabemos si se habrá llevado a cabo.

En la parada de Cotabambas donde todos bajan a desayunar, pudimos cruzarnos con Dimas Gamarra, antiguo experto cazador de cóndores en la zona. Cuentan que los cóndores le están cobrando la revancha...


La música que acompaña los ritos tiene cierto aire marcial de flauta, corneta y tambores.
Extrañamos el waqa-waqra.


Enclave de Ccoyllurqui.


Tiburcio fue uno de los toreros más aclamados.


El toro pukllay.


Doma de potros.


Fiesta pueblerina en el ruedo de Ccoyllurqui.


De vuelta a Cusco con el amanecer de Cotabambas.


El cordero piensa todo lo contrario.


Dimas Gamarra en Cotabambas.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Lima, la urbana

Y fue así, como luego de unos cuantos días de pasear por las serranías del sur de Cusco, Chumbivilcas precisamente, terminamos enrumbando a nuestra gris capital: Lima, la ciudad de los Reyes. Entre las tareas que veníamos a realizar estaban: Llevar a revelar un carrete en colores, formato 120, de datación inexacta pero suponemos que ronda la década de los 80; luego promocionar a Morkill por toda la capital y sus respectivos anexos; montar una incursión sobre las galerías Brasil, Quilca, feria de Amazonas y Gamarra; visitar Caral, la cuna más antigua de la civilización y finalmente ir con mi novia al concierto de Charly García.

Si vamos por partes:

Llevé a Lima un carrete de 120 Verichrome Pan fabricado por Kodak, que pertenece a mi tía Ana Cagigao, mujer ilustrada y amante de las artes visuales, así que con ávida curiosidad tuve el placer de llevar el carrete conteniendo las 12 imágenes latentes a los laboratorios Fuji ubicados en la Av. Arequipa. La fecha que propuse a primera vista fue 1970, o más; en el mejor de los casos, 1985... casi 25 años sin que esas imágenes hayan sido vistas por nadie. El soporte en colores tiende a deteriorarse más acentuadamente que el de blanco y negro, sin embargo tuvimos la esperanza de recuperar el contenido. Siendo realmente ese paso el segundo que di, fotográficamente en Lima, ya que el primero fue llevar a los talleres de Menacho, en la calle Porta, tres cámaras que guardan ya en sí mucho de valor histórico: Una Optax Lumiére de 35mm, rescatada del mercado cusqueño "El baratillo", una Kodak Retina IIa de enfoque telemétrico, 35mm, que pertenece a mi madre y que le acompañó durante su viaje de intercambio en los Estados Unidos y que antes perteneció a mi abuelo, y finalmente una Graflex Pacemaker Crown Graphic 23, la misma que perteneció a Eulogio Nishiyama. Todas para ser limpiadas y afinadas. Fuera de aquéllo también paseamos por la tienda Leoira en la plaza Manco Cápac para conseguir Print Files para diapositivas y por Profesa en Petit Thouars para adquirir placas.

Luego pasamos a las ferias y galerías:

Amazonas: La feria de libros más grande del Perú, con una infinidad de libros piratas y originales de segunda mano, renovación de libros mediante el guillotinado de sus bordes y el prolijo borrado de cualquier dato personal del anterior dueño, zonas por especialidades e incluso primeras ediciones.

Quilca: Zona underground con su tanto de libros de segunda mano, originales y piratas, algunos nuevos, otros que aparentan serlo, está sazonada con tiendas de atavío underground metal, punk y emo, y con suerte uno puede encontrar abiertas las tiendas de antigüedades que se establecen en los alrededores, varias de ellas con simpáticas colecciones de fotografías antiguas.

Brasil: El centro negro por excelencia, la cuna del metal peruano. Vinilos, cd's, incluso cassettes... Cierto que alberga otros estilos y tiendas hippies, pero el sentir metalero todavía inunda gran parte del espacio.

Gamarra: Desde Armani hasta la marca más disparatada. El emporio más grande de confección de prendas y estampados de polos y gorras.

Wilson: Artículos de cómputo e impresión de publicidad al por mayor.

CARAL. El viaje fue lo suficientemente sazonado de anécdotas para ser estigmatizado como "inolvidable". Nos levantamos temprano, 07:00 hrs, para estar en el terminal de Fiori a las 08 y tomar el autobús rumbo a Supe, sin embargo este último terminó partiendo a las 10:00...

El grupo constaba de: Shirley Herrera (comunicadora, gestora cultural y guía de nuestra incursión), Gabriela Covarrubias (ingeniero vandálico fan morkilliana), Alejandro (Policía en zona cercana a Tingo María) y su hermana Fiorella y Deisy Lozada habitante de Cali pero no de la pachanguera sino de Colombia de metal...

12:30 "Pasábamos" por Supe, nos llevamos de largo un par de minutos porque el conductor no le dio la gana de parar... volvimos a Supe y montamos en uno de los Station Wagon que llevan al camino de Caral, el ají rojo parecía alfombra sobre los arenales. El calor era más intenso que en Lima y el cielo era azul una vez más. Nuestro guía se llamaba Agustín, y lentamente nos explicó lo que Caral significaba, sus símbolos en forma de espiral, sus piedras semejantes a cabezas clavas Chavín y su reloj solar como los intihuatanas cusqueños, definía por tanto aquella ciudadela como precursora de todas las demás.

Cercana a un angosto valle, Caral es un extenso arenal donde las pirámides truncas junto a sus recintos circulares establece más interrogantes que respuestas. ¿Cómo se desarrolló sin conocer la cerámica cocida? ¿Fueron alguna vez estos arenales verdes y prolíficos? Por el momento, Agustín no iba a aclararnos las dudas.

El regreso a Lima fue tranquilo, llegamos a las 21:30 aproximadamente, momento en que extenuados, procedimos a desayunar.

Pero los días más coloridos llegaron finalmente con el arribo de Almendra, esa Lima gris descorrió su velo mortecino para traer alegría serrana al silencioso estrépito limeño. Fue ella quien finalmente me condujo a un concierto que no necesariamente sería de música pesada. Carlos Alberto García Moreno de Lange "Charly García" iniciaba gira en la ciudad de Lima. Durante casi dos horas, García al piano y bailonguero de vez en cuando llegó a subir el frenesí de los espectadores fanáticos congregados en la explanada del Estadio Monumental. Durante tres veces salió del escenario a manera de "chau" sin embargo los tres posteriores retornos dejaban más que contenta a su audiencia, fue la última la que se llevó los laureles del drama, volvió a los cinco minutos de haber dejado el tabladillo, cinco minutos que el equipo de sonido comenzaba a desarmar todo, cinco minutos que la gente ya abandonaba el área... cinco minutos que en veinte segundos se transformó en un pandemónium de personas que reingresaban a sus zonas saltando por encima de las vallas de seguridad. No soy un fanático de él, y a decir verdad no he escuchado más que aquellas tonadas que pasaban por la radio en la combi, pero "Influencia" es uno de los temas que más me gusta de todo su repertorio. Almendra por el contrario... todo lo contrario.

Lima, la gris que devora saturnalmente a sus hijos, guarda momentos placenteros en medio del smog, el ruido, los gallinazos... sobrevivimos bien los primeros días bajo la atenta mirada de Shirley Herrera, gerente de Cultura Masiva, gestora de la difusión de movimientos sk8rs y arte urbano. Los últimos días, fue Almendra quien le puso color al vetusto bloque de concreto que como un infame hito de rebelión consume a su madre tierra.

Y sin más, aquí vamos:

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Explorar, precisamente a eso íbamos.


El Perú visto desde el cielo, luce tan apacible, tan sin problemas...


Metiendo vector al inmortal logo.


Carrete Kodak 120 a punto de entrar a los laboratorios Fuji de la Av. Arequipa. Esperando no caer en el anacronismo suponemos que fue fabricado en los 80...


Ajedrez en las arterias de la Feria de Libros de Amazonas.


La cultura al peso, o como mi amigo Erwin Arce alguna vez dijo: "El polvo de la sabiduría".


Gamarra, digna de un estudio social: calles tomadas por la gente, ningún sitio habilitado como vivienda, viviendas transformadas en tiendas y almacenes, la población es netamente consumidora.

Una Lima que huye de sí misma.


Quilca de todos los sabores.


Galerías Brasil, oscuras tendencias.


La casa vacía, el Palacio de Justicia.


Gabriela Covarrubias cometiendo actos vandálicos en el terminal de buses hacia Supe.


Vandalismo patrocinado por: Cultura Masiva y Morkill


Morkill style.


La selva de concreto.


De mascarón de proa.


Vamos para Supe.
Pegatinas por toda la ciudad.


Shirley en el bus que nos trajo de vuelta a Supe luego de pasarla por alto, Gabriela sigue pegando stickers disimuladamente...


Bólidos interdistritales que nos llevarían a Caral.


Cultura Masiva.


Y Morkill...


Neto sabor costeño.


Ají por doquier.


La banderita en medio de la nada. Arenales que estremecen.


A medio camino de Caral.


La cuna más antigua de la civilización.


¿Precursor del Intihuatana de los restos incas?


La ciudad del desierto.


Más publicidad.


Los arenales y los caminos trazados para no invadir los restos.


Solitario habitante de Caral.


Y al final, la estrecha franja verde que augura vida.


La lenta vida de las afueras.


Y de vuelta al emporio comercial de Gamarra... merchandising morkilliano.


En el Jirón de la Unión, exposición sobre el tanatorio Presbítero Matías Maestro.


Y finalmente, llegaste tú.


Curvas.


Charly de vuelta a los escenarios.


Recargado.


"Say no more" Pero la gente pedía a gritos: "¡MÁS!"


Controladamente loco.


Luego de tres desapariciones durante el espectáculo con sus respectivos retornos, Charly García coronó su gira con este primer concierto.


Almendra.


Un retorno mucho más tranquilo.