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domingo, 26 de junio de 2011

Sinakara, el nevado que se apaga

Un año más que regresamos a esa hondonada llamada Sinakara, al pie del Qolqepunku donde se abriga el santuario de Q'oyllur Ritti, cuya nieve resplandor cada vez mengua más.

Este año el grupo estuvo integrado por Gabriela Pino, Niha Ochoa, Joan de la Colina, José Valencia y Marco Panatonic, incorporándose al final el tradicional Máster Nishiyama para emprender la ruta de Tayankani.

No hizo tanto frío como hace dos años ni llovió como el año pasado, tampoco cayó nieve. Ese fue el panorama que esperaba la procesión del Señor de Tayankani alrededor del santuario la tarde del lunes 20 de junio.

Al día siguiente el mismo cielo azul nos acompañaría durante la travesía de Tayankani que comenzamos a las 11:30am del martes 21 y terminamos a las 12:00 m del miércoles siguiente.



07:22am Los caballos de carga y montura de Mahuayani pastan famélicos y crespos



3980msnm en una fresca mañana de caminata



Muchos arrieros alistan las cargas que cargarán los jamelgos durante 8.5 Km cuesta arriba



Así comienza la peregrinación al Sr. de Q'oyllur Ritti



Los peregrinos ascienden desde el poblado de Mahuayani con algunos caballos muertos a la vera del camino



Las alpacas también son parte del paisaje, el Ausangate se yergue al fondo



Ya en la hondonada del Sinakara nos instalamos a 4530msnm



Los pablitos cargan la cruz que depositarán en el nevado la víspera de la bendición del martes



Un Qapaq Chunchu impávido resguarda el Qolqepunku



Las chunchachas se alistan para el paso de la Cruz de Tayankani



Los colores andinos resaltan más con la luz del cielo azul del Sinakara



Una "Imilla" de la comparsa Qapaq Qolla se despereza



Las naciones de Pablitos comienzan la procesión



Aunque en esta celebración no se acostumbra tomar, varios individuos festejan su embriaguez



La avenida de resguardo para el paso de la cruz ya está tendida a lo largo de la ruta



La Cruz de Tayankani se abre paso entre el gentío



Al ritmo de las comparsas



O al son de las trompetas



Durante la noche más comparsas rinden pleitesía al Señor de Q'oyllur Ritti danzando en la última cruz de la ascensión



Mientras muchos peregrinos realizan peticiones en el muro de las velas, dibujando o escribiendo con cera el objeto de sus deseos



Otros peregrinos aguardan en el templo la consunción de las mismas con el mismo propósito



Lamentablemente el lunes los Pablitos se deshacen rápidamente de los fieles para despejar el templo



Cientos de peregrinos y comerciantes duermen bajo plástico durante las noches que rondan los 0ºC


Mientras otros aprovechan de la feria para comerciar imágenes



El día martes 21 emprendemos el camino de Tayankani alzándonos hasta 4720msnm




Para luego descender entre parajes serranos



Muchos peregrinos se despiden del Ausangate, el Apu mayor



Cada cual lleva el camino de la mejor manera entre humedales y roqueríos



Topándose con salutaciones entre comparsas, al toque de alabado



Finalmente se llega a Yanacancha donde todos vivaqueamos



En una calma noche de estrellas



Todos duermen para partir al siguiente punto



El Inti Alabado

Todas las naciones de Pablitos esperan la salida del sol.

Mientras el encargado de bombardas prepara las cargas



Para resonar el amanecer



Con sendas explosiones



Mientras del otro lado del horizonte sigue contemplando la luna



Todos emprenden el camino de Tayankani



Un pequeño pueblito en las alturas




La capilla de Tayankani que vive su gloria una vez al año durante este mes


Hacia el final del viaje los 11 kilogramos de equipo fotográfico finalmente vencieron las piernas del fotógrafo, quien apoyado en sus camaradas prosiguió camino, cojeando, satisfecho al encuentro de la manzana roja y fresca como la piel de aquella mañana.

viernes, 12 de junio de 2009

El albo resplandor de Sinakara

06 de junio, 06:00 horas, despegamos a duras penas los párpados que recién tres horas antes los había cerrado...

Desde el desvío de Urcos hasta Mahuayani, dos horas exactas... Es la primera vez que haré un registro digital del camino al Santuario del Señor de Q'oyllur Ritti, ubicado en la hondonada del Sinakara, en las faldas del Qolqepunku. Para esto, me acompaña una Panasonic DMC-TZ4, ligera, vasto zoom óptico de 10X.

Cargo una Nikon F100 para mi registro habitual en película de 35mm.


Mahuayani, punto de partida.


Una de las cruces al atardecer, camino al santuario de Q'oyllur Ritti


Varios arrieros de las cercanías de Ocongate ya bajan presurosos a conseguir más usuarios para sus caballos.


Ocho kilómetros de ventisca, piedras, soledad...


Hasta el plástico se ha hecho tristemente célebre en el paisaje de camino al santuario, (y en el mismo).


Más caballos, más arrieros...


El Qolqepunku y su precioso tesoro sobre los hombros.


Colección de cruces del santuario albergadas en una esquina del templo.


Las niñas de Ocongate recolectan la cera que van llorando las velas.


Los peregrinos comienzan a llenar el templo, al fondo la nave que alberga la imagen del Señor de Q'oyllur Ritti.


Plegarias.


Camino al Qolqepunku, al fondo el vasto campamento de la hondonada del Sinakara.


Sin poder contenerlas, cobran vida, se escurren, se deslizan, se liberan y se agotan...


Un pablucha, intermediario de los apus, emerge del glaciar.


Pronto estos guardianes no tendrán nada ya qué custodiar.
(si no se hace nada HOY)


El agua se desliza lentamente cuesta abajo, entre las piedras; la persistencia que se abre paso a través de la terquedad del camino.


K'intu.


La sierra y la quietud.


Sincretismo, imposición o transgresión; lo único cierto de estas montañas es el imponente silencio que se impone ante el bullicio interno que llevamos dentro.


Los últimos custodios.


Peticiones extra-muros.


Amable comparsa de Qapaq Qolla que compartió con nosotros sendos vasos de té con "punta".


El viento, el hielo y el fuego. La vida en estos parajes cobra todo el concepto de fragilidad.


Entre un sinfín de comparsas, los Qapaq Chunchu danzan ante la gruta que colinda con Pucllana Pata.


La máscara, genio ritual.


Los Wayri Chunchu.


En Pucllana Pata, la tierra del juego, este caballero acaba de adquirir una retro-excavadora, el año que viene estaremos celebrando en alguna minera.


Todo en el juego es "legal", hasta los papeles deben estar en regla.


La Cruz de Tayankani, el éxtasis.


Más plegarias nocturnas.


Desde la última cruz del camino la gente no escatima con el fuego que llevan dentro.


En las afueras del templo los peregrinos forman las anheladas figuras de sus ensueños materiales.


Otros llevan la figura por dentro.


06:00 am, de vuelta al glaciar para el descenso de los pabluchas, últimas fotos... la batería de la cámara ha llegado al límite.


El límite suficientemente dadivoso para compartir estas imágenes con vosotros.


Límite suficiente para cuatro días de registro con más de 600 imágenes, a una altura promedio de 4500 msnm y temperaturas oscilando los -3˚C.