domingo, 21 de octubre de 2007

Lima, la gran ciudad







Un viaje relámpago de tres días a Lima, la gran capital para asistir a la conferencia: UNA MIRADA A LA FOTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA DESDE 1975 que estuvo a cargo de Alejandro Castellote, fundador de PhotoEspaña y especialista en fotografía latinoamericana.

Llegamos a las 7:35 aproximadamente al aeropuerto Jorge Chávez y si de aproximaciones se trata, LAN está perdida: Temperatura en la capital: 16ºF (¡¡¡-8.88ºC!!!).

Luego de atravesar diferentes avenidas a bordo de la ruta JV hasta la Arequipa y de ahí en la SM-18 hasta la Cuba, la humedad, la paranoia y el cielo panza de burro no dejaban lugar a dudas: Estábamos en Lima.

Luego de contactar con Fernando Quispe, fotógrafo cusqueño, enrumbamos al Centro Cultural de España para asistir a la conferencia de Castellote. Un oportuno encuentro con otros dos fotógrafos, Max Cabello y Javier Silva definieron el encuentro con el comisario español. Las imágenes de Fontcuberta, Chema Madoz, Castro Prieto y otros volvieron a despertar las ganas de seguir experimentando con la fotografía de una manera lúdica y personal.

A la par, rápidas visitas a tiendas del ramo: LEOIRA en La Victoria, acogedoramente detenida en el tiempo, Wilhelmi Monge en Miraflores, atrincherados en un recoveco urbano y PROFESA en San Isidro, encapsulada como uno de los últimos reductos de fotografía analógica, sin mencionar a FotoImport en Miraflores - Calle Porta, donde uno aún puede comprar equipo mecánico de segunda mano.

En el instituto fotográfico Eugenio Courret ubicado en el Jr. Azángaro 910 uno puede ver una variopinta colección de las imágenes de este genial retratista francés que llegara a Lima en 1865, sin embargo, no deja de apreciarse cierta improvisación en el montaje.

Las adquisiciones de la temporada: Fotos del estudio Courret con dedicatorias de 1891 y 1899, Valverde, Bischoff & Spencer, y en Quilca, descubrimiento insólito: El catálogo de la exposición de Eulogio Nishiyama organizada por la Asociación Peruano Japonesa del Perú allá por el año de 1994.

Ver el amanecer desde la ventanilla del avión siempre será una experiencia incomparable.

Al llegar, Cusco me aguardaba con sus agradables 13º centígrados.

El archivo Courret

No hay comentarios: